ADIÓS VIEJAS OFICINAS, HOLA WI-FI

El concepto de “oficina como lugar” ha evolucionado. Para los trabajadores sin ataduras, cualquier lugar con Wi-Fi, donde se puedan sentar (o parar) con cierta comodidad, es donde transcurre el trabajo.

La vieja “oficina” pasó de ser un lugar necesario al cual asistir, a ser una herramienta de poder para hacer que sucedan cosas importantes. Los confines estériles de los edificios de oficinas se transformaron en algo que es parte hotel, parte restaurante, parte bar y parte lugar de encuentro improvisado.

Las oficinas con escritorios pesados de madera, archivadores y sillas son vestigio de una era de papel, los libros y los maletines. El teléfono de la oficina vino y (en su mayor parte) se fue, al igual que las máquinas de fax, las fotocopiadoras, las PC de escritorio y las impresoras.

La herencia de los escritorios devino en estaciones de trabajo para estar sentado, de pié, caminar, etc. Características como gimnasios, armarios para bicicletas, duchas y estaciones para dormir pasaron a formar parte del léxico del empleado, junto con sala de masajes, happy hours, barriles de cerveza y cocinas gourmet con chef.

La fuerza laboral, ya no es definida por el tamaño y la ubicación de los cubículos, sino por el nivel de los pensadores con los que suelen juntarse.

El escenario ha mutado, ya no se requieren muebles sino rodearse de gente inteligente, dentro o fuera de su ámbito de trabajo.

 


BAN-2


BAN-1


BAN-3


BAN-4


 

You Might Also Like

No Comments

Leave a Reply

20 − 19 =