Basta de quejas! Deje de ser “una víctima” en su vida laboral.

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Sé cómo es sentirse atrapado en la vida profesional. Nos deprime ir a trabajar, pero nos parece que no hay alternativa. Soñamos con algo mejor, pero no sabemos o no creemos poder lograrlo. Nos sentimos desesperanzados, impotentes y solos. Lo he vivido!

Lo que nos falta es un “panorama general”. Sin un destino, somos como las hojas de un árbol dejándose llevar por el viento en vez de ser el árbol que se erige con fortaleza a pesar del mal tiempo. Un “destino” nos ayuda a campear el temporal. Y además no nos hace sentir atrapados en el día a día, porque tenemos en hacia donde vamos.

Ese “panorama general” no cae del cielo; hay que crearlo! Tenemos que dejar de hacer las cosas como las hacíamos antes y empezar a hacerlas de modo diferente. En otras palabras, si queremos algo diferente, habrá que hacer algo diferente.

Entonces, ¿cómo dejar de ser una víctima en nuestra carrera? Le comento 3 acciones que a mi me dieron resultado.

1. Tome la decisión de no sentirse más una víctima

Tal vez esto le resulte difícil. Ser víctima tiene sus beneficios. Mientras usted se siga quejando de su situación no tendrá que hacer algo al respecto. No tiene necesidad de exponerse. No tiene que cambiar en lo más mínimo. No tiene que sentir dolor o decepción. Mientras sea una víctima se sentirá seguro, porque ante la falta de desafíos no tendrá que demostrar nada, no saldrá lastimado ni cometerá errores.

Pero piense en las desventajas de ser una víctima. Usted no es feliz y no está en el lugar que desea para su carrera laboral. Contempla a los demás y se pregunta por qué ellos son felices y obtienen todo aquello que usted querría. Tal vez se pregunte: “¿Qué es lo que estoy haciendo mal?” La diferencia es que ellos persiguieron aquello que deseaban y usted dejó de hacerlo. Decida arriesgarse, y en ese mismo momento empezará la transformación de su carrera.

2. Actúe como “un ganador”

Tal vez todavía no se sienta ganador, pero tendrá que empezar por algún lado! Compórtese como si ya fuera Ud. quién gobierna su carrera, y así recuperará el poder.

Los ganadores no siempre sienten seguridad cuando inician su trayectoria. Lo único que saben es que quieren llegar a algún lado, y siguen adelante hasta que llegan. ¿Sienten dudas? Por supuesto. ¿Permiten que esas dudas los detengan? No.

Finja ser la persona que desea ser. No deje de fingir. Un día se va a despertar y se va a dar cuenta de que ya no está fingiendo más y se ha convertido en aquello que deseó.

3. Implemente un plan de acción

Decidir y actuar son pasos importantes, y emprender acción también. Usted tiene un deseo, decide ir tras él, y luego toma las medidas necesarias para que ese deseo se haga realidad.

Escriba su meta (deseo). Luego desglose esa meta en pequeñas fracciones, y trabaje de a una fracción por vez. ¿Se interpondrá la vida de vez en cuando? Sí. ¿Tendrá usted que seguir adelante a pesar de todo? Sí. Esa es la belleza de un plan, porque lo mantiene a usted encaminado incluso en aquellos momentos en los que las coyunturas lo quieren distraer. Tener un plan es fundamental cuando uno quiere dejar de ser víctima. Le da cosas para hacer y elementos en los que concentrarse cuando las circunstancias sean tanto adversas como favorables.

¿Y? ¿Qué le parece? Usted tiene una sola vida para vivir, ¡que sea una vida que ame!

Para ayudarse existen nuestros programas de Coaching de Carrera. Al menos… evalúelos! Para más información visite: www.cristinamejias.com Solo o con apoyo se anima a dejar su rol de “victima”?

Espero sus comentarios

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4 Comments

  • Reply
    Carlos Feito
    21 febrero, 2014 at 11:17 pm

    Quien se sienta “victimizado” le propongo que piense en esto: El “victimario” es una persona cuya frustración le lleva a tener que canalizar su angustia e incapacidad en tratar de complicarle la tarea a su potencial victima, para ello debe destinar parte de su rendimiento -que podria volcar en la empresa- en una accion absolutamente improductiva. Esta accion tarde o temprano deberá impactar en la productividad y por ende bajará su concepto y calidad laboral. ¿Que hacer al respecto? Ser consciente de que estamos tratando con un infeliz -en el sentido literal de la palabra-, cumplir con las metas para lo que fuimos contratados documentando toda accion que nos aleje de ella. Quizas no evitemos un resultado final indeseado, pero si podemos ejercer el derecho de probar formalmente a la plana mayor los puntos equivocados que tuvimos que soportar para que tomen aguna accion correctiva. Si aún asi no lo hacen, es que la empresa en si misma no vale la pena.

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    Rita Comaros Gartner
    21 febrero, 2014 at 12:06 am

    En esta reflexión que hace Pablo, me gustaría decir que lejos de insultarte, estuve tentada sobre el final del texto de aplaudirte, porque más allá de estar o no de acuerdo, me hiciste reflexionar. Siendo parte de una organización, sintiendo todas esas emociones que nombraba Cristina en su texto, depresión, falta de fé, leía lo que escribiste, Pablo, y me surgió el replanteo los conceptos como “Carrera” y “Éxito”. Creo que para poder lograr un cambio laboral, en parte es cierto que hay que “crear” una nueva realidad. Que la palabra fingir no es una palabra agradable para mi, quizás tiene una connotación negativa, pero yo diría “Creer que ya lo logré y actuar en consecuencia”. Quizás muchos estemos en problemáticas muy similares a esta, pero por cuestiones semánticas, uno lo toma la opción planteada por Cristina de una manera y otro de otra, y como suele suceder, por esta cuestión egoica, todos tenemos algo que decir al respecto sobre lo que no nos agrada de lo que leemos, (de hecho lo acabo de hacer con esto del término “fingir”). Sin embargo, creo que uno puede hacer su trabajo bien, ser lo más feliz posible, y no entrar en el campo de la comparación con el otro, porque ahí nos perdemos, dejamos de ser nosotros, o de dar lo mejor que tenemos. De hecho a mi me pasa en la actualidad, tal como lo describía Cristina, esto de mirar al de al lado y preguntarme “por qué es feliz?”. Sin embargo, yo recuerdo que alguna vez también fui así de feliz. Así que es posible. Pero para mi el éxito no pasa por el reconocimiento aquellos que me envidian, porque eso jamás sudecerá, ni por ganar más dinero, ni por correr más rápido que el otro para ver que soy “mejor”. Creo que el éxito está mal comprendido en nuestra idiosincrasia laboral. Es mi humilde opinión, no tengo nada resuelto pero me parece super rico leer otras opiniones e intercambiar ideas.

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    Pablo Philipsthal
    20 febrero, 2014 at 8:05 pm

    Excelente lo de dejar de sentirse víctimas. Pero…qué hacemos con el Mobbing o Acoso Laboral, que sabrán que menos de un 5% tiene connotaciones sexuales, y el restante 95% es debido a la vieja y querida “envidia” humana, no digo “innata”, porque creo habemos varios y me atrevo a afirmar que somos mayoría, que no sentimos envidia de nadie. Sólo dos reflexiones: 1) de un ex Director Comercial de la desaparecida Wackenhut, empresa multinacional del rubro seguridad: “las mujeres comisionables en un Departamento Comercial, meten “odio”. Qué os parece? Odio. No dijo, malos entendidos, líos normales….odio. Grave o gravísimo, no? 2) de una profesora de una rama de la UDELAR (Universidad de la República Oriental del UY): “Sé que seré centro de varias críticas e insultos, pero las mujeres, cuando somos “malas”, somos “lo peor que hay en esta tierra”. Cuánto daño y menos problemas habrían, si fuéramos un poco menos dañinas y guerreras. Por supuesto, como en todos los órdenes, que no se puede generalizar. Hace unos días, hablando por Skype con un coacher español le pregunto: Conoces el vocablo Mobbing? Pues hombre!…no sólo que lo conozco, sino que lo he padecido. Cómo podemos tomar cursos de coaching, de pour la galérie “trabajos en pomposos denominados “equipos”, cuando cada uno quiere ser EL o LA protagonista y brillar como el sol, eclipsando con su supuesta luminosidad a otros? Vale la pena, este post: “If you have been diagnosed with depression and low levels of self-esteem, make sure first that you are not surrounded by a huge number of assholes”. Creo que esta frase, que desconocía, es más célebre que el “sólo sé que no sé nada”. Por último estimada Cristina, veo que se hace mucho énfasis en “carrera laboral”. En toda “carrera” hay un ganador, un segundo puesto, etc. Qué entendemos por éxito laboral, que nos obliga a ceñirnos a un “plan” o “estrategia”, en esta “carrera laboral”. Para mi, un hombre o mujer, que finalizan sus vidas solos, prácticamente no queridos por naides y ostentando el nobiliario job title de CEO o President of the Board of Directors, en realidad, habrá acumulado algún que otro dólar (blue en la Argentina y en New Orleans, los jazz blues, disculpen mi sentido del humor alemán), pero quizá en el fondo, él/ella nos confiesen, que han fracasado, o que al menos no han sido lo exitosos que hubieran querido ser. Un cordial saludo a ti Cristina y a todos/as tus lectores/as. No me insulten, please, ya con manejar en Montevideo, nos llevamos sendos “piropos” gratuitos. Ni machista, ni feminista. Hombre y femeninas.

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    Helena Dupuy de Lome
    20 febrero, 2014 at 5:54 pm

    Y pensar que tanta gente se siente “victima” de las Consultoras!
    Sera mas facil, siempre, culpar al exterior, en vez de tomar las riendas de nuestro propio destino laboral ?

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